HerJos

El costo oculto del Cáliz Dorado

📅 2026-09-06 | 🏷️ fantasía suave

La baba de una gargola invisible le goteaba sobre el hombro izquierdo mientras la runa carmesí hervía contra el suelo de mármol. Valerio sostenía el cáliz de platino con los nudillos blancos, aterrado, convencido de que su alma estaba a punto de ser devorada por potencias abismales.

Querido lector, detengámonos un instante a apreciar la escena. Míralo ahí, sudando frío, con esa pose de héroe trágico que tanto ensayan frente al espejo los ineptos. ¿No es adorable? Cree que está en el epicentro de una profecía ancestral. Lamento arruinarte la ilusión, pero la estupidez humana es el único verdadero motor de esta historia.

Volvamos a la trastienda de “El Arcano Feliz”, aquel puesto ambulante iluminado por faroles flotantes de lavanda. En ese rincón impregnado de olor a canela y polvo mágico, un mercader con pupilas verticales le extendió el cáliz. La oferta era deslumbrante: tragar el líquido dorado otorgaba suerte inagotable, monedas ilimitadas en los bolsillos y una piel envidiable sin necesidad de cremas. ¿El precio? Una simple firma en un pliego de pergamino que olía a azufre suave. “Un mero formalismo administrativo”, le aseguró el vendedor con una sonrisa demasiado simétrica.

En la gran fiesta del palacio real, poco después de beber el elixir, Valerio transformó un puñado de piedras comunes en esmeraldas del tamaño de un puño. Las duquesas suspiraban, los magos de la corte se jalaban las barbas de pura envidia y él se sentía el dueño del universo. Nadie rechaza la abundancia cuando viene envuelta en un empaque bonito y sin costo aparente.

Y así llegamos a la grieta dimensional que ahora se abre en medio de su sala. El aire huele a ozono y a tela quemada. Una figura gigantesca, con cuernos curvos, piel de obsidiana y alas de murciélago, emerge entre chispas de fuego azul. Es Malphas, el Cobrador de los Profundidades. Valerio cae de rodillas, esperando que sus entrañas sean transformadas en plomo o que su conciencia sea condenada a flotar en un vacío de dolor infinito.

El demonio lanza un rugido que hace vibrar los cimientos de la casa, levanta una garra envuelta en llamas y… saca una pequeña libreta con pasta de vinilo y un bolígrafo barato sujeto con una cadena.

Malphas se coloca unos lentes de lectura bastante diminutos sobre su hocico monstruoso.

—A ver, Valerio —dice el demonio con una voz monótona de empleado público cansado—. Revisando los términos del contrato de la oferta del Cáliz… en la cláusula cuatro, inciso B, aceptaste el paquete ‘Soberano Absoluto’. Eso significa que la bonificación inicial de monedas ya expiró. Para mantener la suerte inagotable y el cutis perfecto, debes pagar la cuota de mantenimiento de condominio mágico.

Valerio parpadea, aún temblando en el suelo. —¿La… la qué?

—La cuota de mantenimiento —repite el ser infernal, suspirando un chorrito de humo gris—. Son cuatrocientos pesos al mes por el uso de la red de abundancia, más una contribución obligatoria para la pintura de la fachada del inframundo. Ah, y te toca organizar la tanda de tamales para la junta de vecinos del sector cinco este fin de semana.

El gran misterio de la magia oscura, la terrible trampa mortal que amenazaba con destruir la existencia de Valerio, era un plan de suscripción mensual con cobro automático y papelería obligatoria.

—¿No van a devorar mi alma? —preguntó Valerio, casi decepcionado.

—¿El alma? Por favor, ¿quién tiene espacio para guardar almas hoy en día? —respondió el demonio mientras le extendía una pluma—. Firme aquí. Y si no paga antes del cinco, le cortamos el suministro de esmeraldas y le cobramos recargos por pago tardío.

Ahí lo tienen, amigos. Ni sacrificios sangrientos ni maldiciones eternas. Solo la aplastante, aburrida y cotidiana burocracia. Buen provecho con su magia.

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